POBLADO

Llegar en piragua al atardecer al poblado de Eloubaline, es una experiencia sensacional. En el horizonte  verde intenso de los manglares aparecen repentinamente los imponentes tejados de paja de sus chozas y casas. Poco a poco la gente se va agrupando en la explanada del embarcadero para saludar a los visitantes extranjeros. Cerca, las piraguas de pescadores nativos se afanan por capturar ostras, mientras las mujeres sostienen en su cabeza enormes cántaros de agua traída a remo desde Ossouye. Ya en el interior, reunidos en una habitación, el jefe y el consejo del poblado nos saluda ofreciendo vino de palma. A lo lejos se oyen los cánticos de los niños de la pequeña escuela esperando nuestra visita....